
Pero no todo es malo, también son buenos en un momento de estrés para relajarte y desconectar un poco. Y, en algunos casos, te ayudan a mejorar los reflejos.
En definitiva, como todo en esta vida, si juegas con moderación y sabiendo parar son buenos. Ahora si se convierte en el centro de tu vida deberías tener cuidado porque tienes un problema.